Para encontrar las piezas del puzzle que te dará la clave es necesario que busques en tu interior, en lo más íntimo que guardas.
Para encontrar las piezas del puzzle que te dará la clave es necesario que busques en tu interior, en lo más íntimo que guardas.
No sé cuál es la fórmula que resuelve qué decisión o comportamiento es maduro y cual no lo es, pero lo que sí sé (o creo saber…) es que si somos capaces de abrir bien los ojos y darnos cuenta de todo lo que pueden implicar nuestros actos, nuestros comentarios, la cantidad de razones que pueden estar detrás del comportamiento de otras personas, en resumen, si somos capaces de ponernos en el lugar del otro, de identificar correctamente todas las variables implicadas en el problema… es probable que nos acerquemos al comportamiento más justo. ¿más maduro? probablemente si según mi criterio, pero precisamente por él tengo los ojos abiertos esperando ver otras opiniones…
Estoy de acuerdo en que existen momentos en la vida (aunque en toda mi existencia me atrevería a contabilizar un par de ellos solamente) en los cuales, sin saber cómo ni qué es lo que lo ha motivado tienes una “revelación”. Algo se presenta ante ti de manera cristalina, evidente, y cambia el curso de los siguientes acontecimientos de forma radical. Todo parece tan lógico, tan natural y sencillo que lo que ahora te cuesta creer es que hayas estado toda tu vida sin darte cuenta de ello… y no importa por qué ahora, ni qué es lo que ha encendido el interruptor en tu cabeza para que puedas ver… lo único que importa es que has encontrado un trozo más del mapa de tu recorrido por el mundo.