Uncategorized10 Dec 2008 12:36 pm


Son varias las ocasiones en las que he escuchado a alguien decir que la vida es como una obra de teatro. Sólo sabemos que algún día se levantó el telón, y tenemos la certeza de que algún día se bajará para siempre, lo que discurra a lo largo de la obra no podemos saberlo, confiamos en tener suerte.

Cierto día estando yo sumida en el discurrir de acontecimientos de mi propia obra por un instante creí sentir que podía manipular el tiempo. Era como si en aquel momento estuviese yo sentada en el patio de butacas como un espectador imparcial y objetivo de los hechos que se sucedían en el escenario. Desde entonces veo todo con mucha más claridad. Comprendí que quizá podría rescribir la obra, observar desde fuera lo que está sucediendo y rescribir el final.

El invierno se acercaba y como ocurría cada año también las Navidades. La gente andaba por las calles saciando la euforia consumista de esos días. Había gente por todas partes: en la calle, en las tiendas, en el metro… Yo odiaba bajar al centro esos días. Me molestaba el ruido, tropezaba constantemente con la gente por las calles, y no podía evitar sentirme terriblemente sola en esos momentos…

Desde que decidí cancelar la boda con Carlos notaba que algo en mí había cambiado profundamente. Sentía una tristeza y una soledad extrañas. Un nudo me aprisionaba constantemente el estómago y no me permitía comer y tampoco reír. Cada mañana era una tortura el despertar y darme cuenta de que mi mundo había cambiado totalmente, y que él ya no estaba a mi lado.

Nunca fui capaz de decirle el auténtico motivo por el que cancelé la boda, sobre todo porque yo aún seguía amándole con todo mi corazón, y sé que lo seguiré haciendo siempre. Puede que en mi intento de rescribir la historia aún consiga que lo nuestro sea de verdad como yo imaginaba que era, porque sé que lo que viví no lo soñé, porque podía sentirlo como algo físico, como un calambre y un estremecimiento que recorría mi cuerpo (y aún lo hace) el simple hecho de pensar en él y en su sonrisa.

Para entender las razones de todo esto es necesario ver mi vida desde fuera, como yo la vi en aquel instante. Trataré de expresarme lo mejor posible para que puedan poco a poco poner palabras y sensaciones a ese cúmulo de sentimientos que han ido agolpándose dentro de mí a lo largo de estos años… hasta que ya no hubo sitio y fue necesario hacer limpieza.

 

One Response to “Capítulo uno: Asunción”

  1. on 11 Dec 2008 at 12:52 pm Rubén

    :-OOOOOOOOOOOOOOOO

    ¡¡Quiero más!! ¡¡Quiero más!! ¡¡Quiero más!! ¡¡Quiero más!!

    Por el bien de la Humanidad, sigue escribiendo y no dejes así esta historia… Sería egoísta por tu parte guardarte para ti todo eso, y no compartirlo con los demás.

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